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LA HISTORIA PROHIBIDA


Lo  llamé La Historia Prohibida para no olvidar que  pierdo mi realidad en ella. El tiempo antiguo en el que Dios encarnó sobre la tierra para salvarme de una familia ennegrecida por el pecado. Se convirtió en  humano y enamoró a mi madre, la joven más pura de una familia de 10 hermanos. Se casó con ella y creó un nuevo hogar, el que más tarde fue para mí un cálido y florido refugio.
Recuerdo los caballetes y los pinceles, más el conocimiento que me enseñaba. La proporción, el color y la forma de la naturaleza en la que vivíamos. Era una casa con olor a frescura arboral, colorada con ese verdor húmedo de las plantas de  jardín y la madera recién manchada de óleo. Pero mi padre era más que un pintor, destacaba por ser un erudito de los libros midiendo cada centímetro a su alrededor. Mi madre en cambio pecaba por ser soñadora e ingenua, su inteligencia radicaba en la lectura de los complicados compases musicales en los pentagramas.  Mis padres eran amorosos pero vivían en el dilema del conocimiento, una búsqueda incansable de proporción, belleza y equilibrio en cada quehacer de su vida.
Cada día, papá me enseñaba lenguaje, arte, filosofía y ciencias naturales. Mamá, por otro lado, me inmiscuía en la música acostumbrándome el oído a los distintos matices armónicos en los sonidos. Ambos cuidaban la alimentación y sus  comidas se  coloraban siempre con tomates y cebollas. En cada generación y tiempo se cree que la verdad es absoluta, y en aquella época los olores eran importantes, se creía que el alma perfumaba el cuerpo y  ese olor era el atractivo. De allí que la alimentación fuera importante y el cultivar el alma también.
Sin embargo, vivíamos un tiempo en que la pureza y la suciedad contrastaban. La bondad  y benevolencia reinaba  en la sociedad, pero por los bajos fondos corría un torrente de hechos que comenzaban a turbar el panorama. Se expandía sobre la tierra La Magia y ésta fue la razón por la cual Dios escogió mi familia para encarnar, pues mi línea sanguínea maternal poseía esta marca: La marca de la Magia Oscura.
Hablo de la magia antigua, construida con formas geométricas y rituales que liberaban energías destructivas y demonios hambrientos de cuerpos a cuales poseer.
En mi juventud fui ignorante de todo ello debido al amor de mi padre, pero los hechos tuvieron consecuencias contundentes en mi vida y cambiaron para siempre mi percepción de la existencia. Contaré pues no solo de una historia de vida, sino de líneas de vidas.
Mi hogar guardaba lugar también para mis dos abuelos y sus otros 9 hijos. Una familia grande de 6 varones y 4 hembras siendo mamá la décima hija.
Cada uno de mis abuelos poseía un pedazo de maldad interna proveniente de los tiempos que los marcaron. Mi abuelo era infiel y depravado. Mi abuela era ambiciosa y a escondidas practicaba magia oscura con sus libros. Esto marcó a toda la familia y los 6 hermanos no podían evitar sus placeres sexuales descontrolados y las 3 hermanas sufrían de desengaño y depresión. Mamá era especial de entre toda la familia ya que la música la había aislado de todo, por ello Dios la eligió y la purifico al casarse con ella.
 Esta era mi familia e ignorante de todo viví feliz mucho tiempo, hasta  que la magia negra descubrió un secreto en mí. Al ser Dios encarnado mi padre, yo había recibido una propiedad al nacer: El tiempo podía controlarse a través de mi cuerpo.   


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